Los Campaneros de Navidad

La Gran Campana ya no suena.
Qué drama para el Campanero, cuya misión es anunciar la llegada de la Navidad. Debe encontrar una solución cuanto antes para salvar la Navidad.
La aventura le lleva, acompañado del Campanero, al encuentro de personajes atípicos y misteriosos que le sumergen en una rocambolesca aventura en busca del sonido de la Campana de Navidad.
Entre cajas de música, autómatas y carrillones, Luc PETIT y Michel TEHEUX llevan a los espectadores a una espiral audiovisual feérica llena de poesía.
Magia, ilusiones, humor y danza, todo ello puesto en escena con brillantez para deleitar la vista y el oído. Una odisea llena de esperanza que sumerge al público en la inocencia de la infancia, guiada por los gráciles repiqueteos de las percusiones celestiales de Navidad.

Primera colaboración para la creación y la programación de iluminación

Para esta primera aventura creativa junto a Luc Petit, tuve la suerte de dar forma al universo luminoso que acompaña a Los Campaneros de Navidad. Desde los primeros intercambios, se trató de encontrar la emoción justa, el color que narra, el destello que subraya un gesto o la sombra que deja espacio al misterio.
Mi trabajo se construyó como una exploración: ¿cómo hacer vibrar la luz al ritmo de la música? ¿Cómo envolver a los artistas en un aura cálida, festiva o feérica según los cuadros? Cada escena se concibió como una pequeña historia en sí misma, un fragmento de magia que revelar con delicadeza.
La programación de iluminación se realizó con ese mismo espíritu de sensibilidad y precisión. Cue tras cue, busqué crear una respiración visual, transiciones que no se notan pero se sienten, acentos de luz que acompañan las emociones sin imponerlas jamás.
Trabajar con los equipos artísticos y técnicos permitió tejer un verdadero diálogo entre las intenciones del director de escena, la energía de los intérpretes y la poesía que puede ofrecer la luz. Esta colaboración me brindó un espacio en el que la creatividad podía expresarse plenamente, al servicio del asombro propio de los universos de Luc Petit.
Esta primera experiencia común marca para mí el inicio de un camino artístico compartido, nutrido de inspiración, escucha y un deseo común: hacer nacer la magia.